DISCURSO VICEPRESIDENTE ÁLVARO GARCÍA LINERA, 6 DE AGOSTO DE 2014

Miércoles 6 de agosto de 2014

Saludo al presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma, a nuestros presidentes de las cámaras, asambleístas, senadores, diputados, ministros, miembros del cuerpo diplomático, organizaciones sociales y familiares.

Son ya nueve años desde que la historia de Bolivia ha cambiado positivamente para el bien de todos. Hasta el 22 de enero del año 2006 nos tocó soportar el momento histórico más nefasto y oscuro de la patria: el neoliberalismo, caracterizado por el sometimiento gubernamental a poderes extranjeros, el pordioserismo frente a otros Estados, la privatización de los recursos naturales y el extravío de la fe colectiva, del alma nacional.

Fueron tiempos en los que los bolivianos estábamos aquí, pero no éramos lo que deberíamos ser. Eran tiempos en los que sentíamos, pero no soñábamos. La patria y la dignidad habían sido hipotecadas.

El 22 de enero del año 2006 todo esto terminó y por las venas de la patria se desplegó una revolución que ha regenerado todo nuestro cuerpo colectivo, nos ha puesto de pie y nos ha devuelto el optimismo histórico ante el porvenir y ante la vida.

Hoy, Bolivia, en sus 189 años, se yergue altiva y pujante en el mundo y lo hace bajo los estandartes del Estado Plurinacional, cuyas fuentes y partes estructurales son cuatro:

La primera fuente y parte del Estado Plurinacional es la igualdad. La igualdad entre pueblos y naciones indígenas originarias para acceder a oportunidades y a derechos colectivos.

Hoy, las naciones indígenas y los movimientos sociales son el sujeto dirigente del Estado boliviano, con lo cual la democracia se ha profundizado y el pueblo trabajador se ha vuelto poder político.

Hoy, los movimientos indígenas campesinos, anteriormente exiliados y exterminados en su propia patria, hoy, son el núcleo sustancial de nuestra identidad boliviana.

Desde el año 2006, y para siempre, no habrá nunca más historia boliviana sin el protagonismo de las naciones indígenas, de los obreros, de los vecinos, de los jóvenes, de las mujeres y de los trabajadores.

La segunda fuente y parte estructural del Estado Plurinacional es la autonomía, entendida como democratización regional del poder político, del poder económico y del poder económico. Hay más democracia porque hay gobernaciones y municipios con facultad legislativa.

Con la autonomía hay más y mejor democracia porque más del 20 % de los recursos del Estado son administrados por las regiones, lo que representa un 400 % más respecto al dinero que se tenía hace ocho años atrás.

La tercera fuente y parte del Estado Plurinacional es la economía plural que nos ha llevado al crecimiento y al bienestar económico más largo de la historia de Bolivia, en 189 años.

La economía plural tiene al Estado como principal actor económico que nacionaliza los recursos naturales estratégicos y distribuye la riqueza entre todos los bolivianos, especialmente, entre los más necesitados.

Estado Plurinacional y economía plural significan industrialización de los recursos naturales y apoyo a los productores, a los pequeños, a los medianos y a los grandes.

Economía plural es el potenciamiento de la economía campesina y comunitaria para llevarla al siglo XXI con servicios básicos, con riego y con tecnología apropiada.

Economía plural es la construcción de las bases materiales e intelectuales para entrar a la economía del conocimiento y de la tecnología que dominará el siglo XXI.

Y la cuarta fuente y parte del Estado Plurinacional es el optimismo histórico, la fe y la confianza colectiva en nosotros mismos y en nuestro destino de grandeza. Y es que en esta década dorada, hemos hecho cosas que parecían imposibles años atrás.

En esta década de oro hemos nacionalizado las empresas estratégicas de gas, de telecomunicaciones y de electricidad.

En esta década de oro hemos creado la economía de mayor crecimiento y de mejor distribución de la riqueza de todo el continente latinoamericano.

En esta década de oro hemos alfabetizado el país que nunca antes ningún gobierno se atrevió ni pudo hacerlo.

En esta década de oro hemos garantizado una renta universal para todas las personas de la tercera edad.

En esta década de oro hemos integrado Bolivia, oriente y occidente, norte y sur, campo y ciudad, y hemos articulado sus regiones con carreteras y telecomunicaciones. No hay un solo rincón de la patria que hoy no esté vinculado y articulado al resto del país.

En esta década de oro hemos mandado un satélite al espacio y nos hemos incorporado al privilegiado club de las naciones que incursionan en el espacio.

En esta década de oro hemos comenzado a industrializar el gas, industrialización pendiente desde tiempos de la colonia, cuando el virrey Tolero pisó tierras potosinas y sucrenses, en 1570.

En esta década de oro hemos creado el método boliviano de producción de litio. Somos el país que tiene la mayor reserva mundial de litio y seremos, en los siguientes años, el país que domine el mercado y el precio del litio para el mundo.

En esta década de oro hemos cambiado tratados internacionales para favorecer a los bolivianos.

En esta década de oro hemos creado mandatos mundiales, aprobados por todos los países del mundo, para ser aplicados.

En esta década de oro hemos incorporado a la juventud a la era digital, al siglo XXI.

En esta década de oro hemos reducido drásticamente la pobreza y hemos garantizado los ahorros necesarios para conquistar y para construir un nuevo país en los siguientes diez años.

Hemos unido a todos los bolivianos y, a pesar de nuestras diferencias políticas y regionales, ante el mundo, hoy, somos un solo cuerpo compacto y unificado.

Hoy, Bolivia es más próspera, es más rica, es más estable, es más seria, es más digna, es más industrial y es más soberana que todo lo que habíamos conocido en estos últimos 189 años de vida patria.

Y la fórmula matemática de este éxito nacional es una: liderazgo presidencial más nacionalización, más gobierno de movimientos sociales, igual a estabilidad política.

De la estabilidad política se deriva la estabilidad social y de la estabilidad social más la estabilidad política, estabilidad y crecimiento económico sostenido; es una fórmula que hemos descubierto, aquí, en Bolivia, cuyo camino hemos encontrado y que hoy nos da este bienestar.

Los componentes de la vida económica, de la vida social y de la vida política se han sumado de una manera tan extraordinaria y tan virtuosa que hoy hace que todos los bolivianos vivamos mucho mejor que hace diez años. Y de mantenerse estos factores inalterables, en la siguiente década, todos los bolivianos viviremos muchísimo mejor que hoy y llegaremos a ser una potencia continental.

Hoy, no cabe duda, Bolivia camina unida, confiada y optimista ante el futuro, pero no solo eso, hoy, también, los bolivianos hemos aprendido a soñar en el sentido en que Lenin, ese comunista planetario, explicaba el sueño de los revolucionarios. Él decía: “hay que soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueño, de examinar con atención la vida real, de confrontar nuestras observaciones con nuestros sueños y de realizar escrupulosamente nuestras fantasías”.

Hoy, los bolivianos hemos aprendido a soñar colectivamente y a cumplir nuestros sueños. Soñamos en grande porque somos capaces de construir cosas grandes.

Ya no nos lamentamos de nuestro destino porque hemos aprendido a cambiar el destino. Y cuando lleguen los 200 años de la patria, en 2025, habremos convertido en realidad viva los sueños supremos que hoy tenemos. Y, entonces, podremos mirar orgullosos los retratos pintados de nuestros antepasados, pues les mostraremos una patria boliviana convertida en potencia continental.

¡Qué viva Bolivia!